En la actualidad, las portátiles se han convertido en una herramienta empresarial, educativa y fuente de entretenimiento para millones de usuarios, esto gracias a su movilidad, practicidad, extraordinaria capacidad de traslado, diminuto tamaño y peso, lo que garantiza la flexibilidad para poder trabajar desde cualquier lugar y la posibilidad de desplazarse con total libertad.
En estos equipos “personales” se pueden almacenar cada vez con mayor confiabilidad no sólo archivos con datos importantes, sino también música, fotografías y películas directamente en discos duros que, por lo tanto, están en constante crecimiento, lo que fa su vez ayuda a contar con una base de datos más avanzada y con el mayor contenido de valor: la de cada usuario en particular.
Todos en alguna ocasión hemos utilizado nuestra portátil sobre nuestras rodillas, en el coche o simple y sencillamente en lugares inauditos, en alguna de estas acciones u otras más arriesgadas seguramente el equipo se moverá de forma brusca. Durante estos movimientos, es muy común que la unidad de disco duro esté leyendo o escribiendo información solicitada por el sistema operativo.
Sin duda, la información móvil también incrementa el hipotético riesgo de que se produzca algún percance. Un equipo portátil que sufre accidentalmente un golpe o una caída somete a la unidad de disco duro al desafío tecnológico de asegurar y proteger sus datos.
Se dice que el costo promedio de un disco interno es de 15 centavos de dólar por cada gigabyte, lo cual significa una amplia capacidad de almacenamiento por cada dólar invertido en este rubro. En la medida que la tecnología mejora, los precios de los discos duros bajan y las capacidades de almacenamiento se incrementa, no así la seguridad para protegerlos.
Si además de todos los puntos anteriores, consideramos que los nuevos mini notebooks lanzados al mercado cuentan con tecnología miniatura, pero no por ello de menor desempeño, se vuelve indispensable un compromiso más fuerte por parte de estos fabricantes para ofrecer mayor protección para esos movimientos bruscos, descuidos o caídas. Un ejemplo de esta tecnología es el Acelerómetro 3D, que detecta el movimiento del disco duro y sujeta inmediatamente los cabezales para impedir cualquier contacto violento de los mismos con el disco que contienen sus datos; todo esto en menos de medio segundo, lo que evita la pérdida de datos.
Sin embargo, dado que cada usuario tiene necesidades diferentes, es preciso ayudarlos y desarrollar utilerías que le permitan crear un traje hecho a la medida, para que sea él quien lo configure de acuerdo con sus actividades, como es el caso del Acelerómetro 3D.
Perder información es de las peores cosas que le pueden pasar a cualquier usuario de computadoras. Protéjase. No está de más.
Por: Edgar González (Director General de la División de Sistemas de Cómputo de Toshiba para América Latina)
Fuente: CXO Community














